Si alguien piensa que el estado de ánimo y los hongos de los pies son enemigos, pues se equivocan, ellos son absolutamente muy amigos, y no hablo del estado de ánimo activo y alegre con ciertas chispas de optimismo, hablo del estado de ánimo de la típica persona que todo lo ve mal, la que siempre se adelanta a los resultados, que por lo general, siempre son negativos y peor si son tendientes a deprimirse con facilidad.

Si piensan que yo soy uno de los antes nombrados, la verdad si, pero, eso era antes, ahora estoy en otro ambiente, mejor dicho yo cree un mundo diferente para mi. Por ser como era, me costó lo que antes dije como “Separación oportunista” que en la actualidad pienso que no debió suceder, pero sucedió.  Ahora veo el mundo de otra manera.

El haber tenido ese estado de ánimo hacía que todo funcionara mal, siempre le echaba la culpa a otro por lo que me sucedía. Esa actitud me producía que mi organismo funcionara mal, se me hinchaba el estomago después de comer y de remate sudaba mucho.  Muchos se preguntaran ¿Por qué nos cuenta esto, si el tema es “Hongos en los pies“? Pues  precisamente por eso mismo les cuento parte de mi vida, porque tiene mucho que ver con los hongos en los pies.

La actitud que tenía, hacía que yo sude pero de una manera muy especial, los olores que salían de mis axilas, junto con los de los pies,  eran de espanto. El baño diario no era suficiente, incluso cuando mandé la primera ves a lavar la ropa, me dio tanta vergüenza que tuve que disculparme de antemano y eso fue, antes de que la chica abra la funda, pero ella muy compresiva me dijo “No se preocupe que no es el único”

Claro que con esa experiencia me hice la pregunta mágica ¿Por qué apesto tanto? Sin darme cuenta, pasé por alto algo en el cual es mi especialidad y esa es, cambiar las actitudes nerviosas de las personas, cosa que lo hago muy a menudo (no al 100%) justo al mes de lo que me pasó en la lavandería, estuve revisando algunos de los casos que atendí y empecé a darme cuenta,  de los síntomas de aquellas  personas, comencé a relacionarlos con los míos, de esa forma quedó bien claro lo que me estaba pasando.

Entendí que mis nervios se habían disparados, ocasionado por mi estado de ánimo y el síntoma de aquello era una sudoración con alto grado de mal olor. El caso principal que es por lo que escribo en este blog, es que con tanto sudor en los pies, aparte del mal olor, empecé a tener una picazón desesperante, después se combinó con unas pequeñas ampollas que al rascarme, se me reventaban y  cuando me ponía los zapatos me producía un dolorcito que aunque no era fuerte igual molestaba, ahora, tenía hongos en los pies, aunque no era tan avanzado pero lo tenía.

Compartan sus experiencias  con los hongos en los pies, dejen un comentario.

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