Hace algunos años, tuve el agrado de conocer a un pariente un poco lejano con algo un poco peculiar, al decir que tuve el agrado es porque si no fuera así, no estuviera escribiendo este post. el caso es que dicho pariente tenía el problema de tener hongos en los pies, eso le producía un olor tan fuerte que rayaba en apestoso.

El mal olor era tan fuerte que incluso estando con los zapatos puestos se percibía lo mal que olía. Ese problema lo tenía muy deprimido sin contar que también su esposa lo recriminaba por el dicho problema. Cuando me enteré del caso de mi pariente, fue porque era la comidilla de cada reunión.

Los más allegados a él, decían que ellos se sentían mal porque siempre que el llegaba al grupo de reunión, generalmente,  compañeros de trabajo y lo primero que notaban era el mal olor de pies y claro, que no iban a delatarlo pero ellos  ya se imaginaban de quien era dicho olor, y como única salida era el retirarse del grupo, avergonzado y deprimido.

Decidió ponerle fin al problema, acudiendo a diferentes remedios, entre ellos a los caseros que no dieron mayor resultados, optando por la química. En su desesperación, pidió a un médico, amigo suyo que le recetara algo para el mal olor de los pies. Le entregó una formula para que se la prepararan en una droguería, la cual se la aplicó sin demora y los resultados no duraron mucho y tiempo.

Pero tuvo una brillante idea, leyó el contenido de dicha formula y pensó ¿Qué pasaría si él mismo aumenta la dosis de sus componentes? Pues nada se dijo el mismo, así que empezó con su empresa y compró los componentes que decía en el frasco que el dueño de la droguería le había entregado. Acto seguido, hizo algunos que otros preparados tipo Alquimia y como no tenía victimas en quien probar, se lo aplicó el mismo.

El resultado de este experimento es que casi se le caen en pedazos los  dedos de los pies, asustado he impresionado por su audacia, decidió meditarlo con más mesura y pensar en donde se equivocó, repasando una y otra vez su propia formula que fue la que inventó, ya que él no es y ni siquiera se le parece  a un químico (es ingeniero) y así se la pasó un buen tiempo preparando formulas que servían para cualquier cosa menos para los hongos en los pies.

Próximamente el desenlace del seudo químico.

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